Es la aplicación de frío sobre la piel, lo que produce una destrucción local de tejido de forma eficaz y controlada. A nivel celular provoca ruptura de la membrana celular, desnaturalización de las lipoproteínas y alteraciones metabólicas. A nivel vascular produce vasoconstricción seguida de vasodilatación, alteraciones endoteliales, aumento de la permeabilidad capilar y formación de trombos, isquemia y necrosis tisular. Clínicamente se provocan de un modo sucesivo:
- Urticarización por liberación de histamina.
- Edema, máximo a las 12 a 24 horas.
- Vesiculización, aparece una ampolla serosa y hemorrágica a las 12 a 24 horas que suele romperse a las 48 horas sin dejar cicatriz.
- Formación de costra.
- Regeneración celular que afecta negativamente a los melanocitos, lo que explica el riesgo de hipopigmentación residual en individuos de piel oscura. La mayor destrucción celular se produce al congelarse el tejido de manera rápida y descongelarse lentamente.
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